Revelan las últimas palabras de Monica Montefalcone, la bióloga marina que murió en la peor tragedia de buceo de Maldivas

Monica Montefalcone, reconocida bióloga marina de 51 años, su hija, Giorgia Sommacal, de 22 años, Muriel Oddenino, de 31, Federico Gualtieri, de 31, y Gianluca Benedetti, de 44, realizaron una inmersión en el atolón de Vaavu en las islas Maldivas el jueves por la tarde, y nunca volvieron a la superficie.

El viernes hallaron el cuerpo sin vida de Benedetti -quien oficiaba como capitán del barco “Duke of York” donde todos se alojaban- en una cueva submarina a 60 metros de profundidad, con el tanque de oxígeno vacío. Ese detalle desconcierta a los investigadores, que intentan corroborar si quedaron atrapados sin ver la salida o hubo algún componente tóxico en sus equipos de apoyo.

Por estas horas, las autoridades continúan las labores de recuperación de las cuatro víctimas restantes. Y se confirmó otra devastadora pérdida, la sexta en esta tragedia: el sargento mayor Mohammed Mahdi, uno de los ocho buzos que participaba en la misión, perdió la vida durante el tercer día de las operaciones de recuperación en el atolón de Vaavu.

El lugar del accidente de buceo en el atolón de Vaavu. Foto: EFE/ Fuerza de Defensa Nacional de Maldivas

Las autoridades de la República de Maldivas calificaron los seis fallecimientos como “el peor accidente de buceo que jamás hayan visto” en la nación insular del Océano Índico.

El último mensaje de Monica Montefalcone antes de la inmersión fatal

El diario italiano Corriere della Sera realizó una cobertura minuto a minuto del caso de los cinco buzos italianos, todos con mucha experiencia en inmersiones y apasionados por la investigación científica.

El medio confirmó la identidad de Monica Montefalcone, docente y bióloga marina reconocida por sus aportes científicos, y brindó detalles de las últimas horas a bordo del barco, tras hablar con sus allegados.

Una colega y amiga de Monica confirmó que el último mensaje suyo que recibió fue a las 22.15 el miércoles, la última noche que pasó a bordo del yate.

Es fundamental observar el entorno submarino, que sigue siendo demasiado desconocido para el público en general, ya sea con nuestros propios ojos o a través de la lente de un robot“, decía el mensaje que le escribió Monica, con la vocación intacta que la caracterizaba.

También le mandó un WhatsApp a su esposo, donde le preguntó cómo estaban él y su hijo Matteo, y quiso saber cómo estaban los tres gatos de su casa.

Al amanecer se prepararía para bucear junto a su hija, dos de sus alumnos, expertos en biología marina y ecología, también certificados en buceo, y el capitán del yate.

Mónica Montefalcone, la bióloga marina italiana, definía Maldivas como su segunda casa.

Nacida en Milán, vivía en el barrio de Pegli, en Génova. Impartía clases de ecología marina en el Departamento de Ciencias de la Tierra, del Medio Ambiente y de la Vida de Génova.

Se especializaba en la planta Posidonia oceánica, especie que estudió durante más de 25 años y sobre la que obtuvo un doctorado en 2007. También formó parte del proyecto “Mar Cálido” de Greenpeace, cuyo objetivo fue monitorear los efectos del cambio climático en los mares italianos.

Monica estaba casada con Carlo Sommacal, con quien había sido madre de dos hijos, Giorgia -la joven de 22 años que estaba a punto de graduarse como ingeniera biomédica y la acompañó en la inmersión fatal- y de Matteo, quien no viajó a las Maldivas y está devastado por la pérdida de su madre y su hermana.

El testimonio de Stefano Vanin, el amigo que iba a bordo del mismo barco en Maldivas

Todos iban a bordo del “Duke of York”, un yate de buceo con alojamiento, equipado para buceadores que desean realizar varias inmersiones en un mismo día.

Viajaban junto a otras 20 personas, pero este grupo en particular estaba allí para un proyecto de investigación científica sobre la conservación de los corales.

“Donde estábamos no había ninguna alerta meteorológica, había sol y el mar estaba en calma”, indicó en diálogo con el Corriere della Sera Stefano Vanin, profesor asociado de Zoología en la Universidad de Génova, amigo y colega de la investigadora Monica Montefalcone.

Las tareas de recuperación de los cuerpos de los buzos italianos continúan. Foto: EFE.

“Hasta un niño de primaria sabe que estamos en el trópico y que puede llover a cántaros, pero el tiempo era bueno y el mar estaba en calma, tanto para bucear como para la investigación posterior”, insistió Vanin.

“Mónica y sus compañeros de buceo se prepararon y bucearon juntos. Cerca del barco se encontraba el Dhoni, la embarcación de apoyo con tanques y equipo, tripulada por personal maldivo”, detalló.

“Después de una hora no los vimos reaparecer en el punto acordado, ni siquiera vimos la boya que debería haberlos precedido, así que comenzamos a patrullar la zona, de un lado a otro, con la ayuda de dos barcos primero y luego de otros que se acercaron”, reveló.

El cónsul honorario en las Maldivas y la embajada italiana en Colombo intervinieron de inmediato, junto con las autoridades locales y la Guardia Costera de Maldivas, que participaron en la búsqueda.

“Hay kilómetros y kilómetros que recorrer. Seguirán buscando. Son personas que hasta poco antes de su última inmersión estaban tranquilas, comprometidas con lo que hacían, con su gran pasión, recopilaron datos valiosos durante todo el crucero”, expresó el profesor Vanin.

El dolor de Carlo Sommacal, esposo de Monica y padre de Giorgia

Carlo Sommacal brindó una desgarradora entrevista al diario español El Mundo. “Cada vez que vibra mi teléfono, espero que sea Mónica, diciéndome que está sana y salva en algún atolón remoto con nuestra hija, que estuvieron atrapadas en una burbuja de aire o algo así; aunque me dijeron que ya no hay esperanzas de supervivencia, yo no me doy por vencido”, expresó.

Para Carlo es imposible concebir que su esposa haya hecho una inmersión más profunda de lo que las regulaciones locales permitían. “Jamás tomaría riesgos ni pondría en peligro a nuestra hija ni a nadie, todo el que estuviese con ella debía estar preparado y tener todas las certificaciones necesarias de buceo”, aseguró.

La definió como “una sirena” y aseguró que siempre le decía que el agua era su verdadero medio. “Tenía 64 latidos en tierra y 48 bajo el agua. Nunca la vi entrar en pánico. El mar no era una pasión: era su vida”, sentenció.

Los cinco italianos murieron mientras buceaban en una cueva en las Maldivas.

“Sé que es mentira que bucearan con mal tiempo porque ella jamás habría aceptado ir si el clima no era favorable. Algo debió de ocurrir ahí abajo, alguien tuvo problemas, quizás el oxígeno de los tanques, no tengo ni idea, pero estoy esperando a que las autoridades me lo digan”, aseveró.

Devastado, habló también de su hija, Giorgia. “Ayudó a Mónica con la toma de muestras, era como su secretaria siempre, y no era la primera vez que buceaba allí con ella, hicieron más de 500 inmersiones juntas, vivían en simbiosis, Giorgia seguía los pasos de su madre”, indicó Carlo.

“Hoy mi hijo se derrumbó porque dijeron en la televisión que habían encontrado el cuerpo de su madre, pero eso no es cierto; hablé con la embajada y el único cuerpo recuperado es el del capitán Gianluca; mañana continuarán la búsqueda”, anticipó.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior